…una de rejillas y filtros

IMAG0154Otro día más os escribimos, desde Delicias, aburriéndoos con nuestras historias sobre la restauración del automotor Zaragoza. Y preparáos, porque este sábado ha sido particularmente intenso…

Un buen día para el trabajo, nos hemos presentado (casi) la plana mayor de AREMAF al completo de buena mañana, y una vez distribuido el trabajo, nos hemos arremangado y puesto manos a la obra. Que no se diga, para voluntad la nuestra, voluntad para parar un tren. O ponerlo en marcha, según se mire.

Hemos empezado por ordenar un poquito el taller, porque ya se sabe. Después de semanas de trabajo, orden, limpieza, trabajo y más trabajo, pues acaba todo un poco como la cueva de Alí Babá. Aligerando un poco el taller, hemos “escondido” bidones y latas en el “Jota” para quitárnoslos de en medio en el local. Y sería bonito verlo restaurado, y también sería una bonita restauración….

…pero volvamos a la realidad. Tras eso, nuestro especialista en mecánica y neumática ha probado el sistema de válvulas limitadoras de presión a la salida del compresor del Zaragoza, ya completamente restauradas y reparadas, y tras comprobar fugas (si, había unas cuantas), vuelta a desmontar, dar pasta sellante y vuelta a montar. Pruebas de presión: tras meterle aire comprimido y generar presión, la válvula limitadora salta a 6 Kg/cm2. Se regula, pero como nos es imposible comprobar más presión de momento se deja el montaje como bueno.

IMG042Fuera, el trabajo de campo. Se han montado las dos rejillas inferiores y una de las superiores de los testeros que se llevaron a granallar e imprimar, con imprimación blanca. Ha habido que agrandar y avellanar los agujeros de fijación, para poner tornillos métrica 8 de cabeza avellanada, que queden al ras. Bien bonitos. Ha costado lo suyo ponerlos, habiendo incluso que hacer agujeros nuevos en el bastidor del Zaragoza, todo ello con parte de nuestro personal arrastrándose por el suelo, toda una penitencia… golpes, taladros, sierras, radiales, polvo y chispas por todos lados… Hoy Delicias parecía la Fragua de Vulcano. A ver que engendro nos sale de esto.

Una vez puestas las rejillas hemos procedido con la puesta a punto del testero de atrás: lo que se suele entender por hacer “un lifting en el trasero”, que celulítica falta le hacía a nuestro pobre automotor:  Radial al máximo, discos de desbaste preparados, fuera toda la cascarria. Rascar y rascar, pulido y esmerilado todo el testero. Tras ello, limpiar con un trapito y ¡hale! A imprimar. Tras una buena capa de imprimación (pero buena, buena, buena) el testero ha quedado bastante aceptable, con lo que la estética del Zaragoza ha mejorado considerablemente. Y nos libramos del óxido de una vez.

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IMG043También nos hemos atrevido hoy de una vez con el ceporro del filtro del aire. Tras tanto dudar, por lo que pesa, por sus dimensiones, porque el interior del Zaragoza está “cosido” de compartimentos, muebles, cajas, chapas y objetos, y sobre todo, por la posibilidad de llenarlo o no de aceite una vez alojado en su compartimento hasta ahora permanecía como “el socio mudo” en nuestro local, haciendo compañía al que llegaba primero por las mañanas. Pues ahora ya está donde debe estar y se puede llenar de aceite en su sitio, y probar, y arrancar, y todo. Si es que no hay como decidirse para hacerlo…

Y por último, el último minuto, con nuestra ansia por poner en valor el material histórico ferroviario de este nuestro país, hemos probado con éxito el motor de un limpia.

Hoy es sábado de Carnaval y estamos ansiosos por salir, y liarla. Así que nos despedimos, hasta la semana que viene, que también estamos ansiosos por que llegue de una vez, y seguir con lo nuestro. Gracias por aguantarnos.

¡Saludos Ferroviarios!

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